En una investigación puramente especulativa, lo único que hay que temer de parte de la persona encargada de hacerla, es los efectos de la falta de atención de la insuficiencia de los medios intelectuales o de las sugestiones del amor propio; pero en un tribunal hay que añadir a todo esto las falsedades de los testigos, las astucias de las partes, la irritabilidad del poder, las seducciones, las amenazas, las esperanzas y los temores.
La verdad no se deja penetrar tan fácilmente en los tribunales de justicia, y es preciso conquistarla, por decirlo así, a punta de lanza o por medio de diestras estratagemas.”
Tratado de las pruebas judiciales, Jeremias Bentham 1847.
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